Industria de la carne enfrenta una tormenta económica, ¿por qué?

Industria de la carne enfrenta una tormenta económica, ¿por qué?
  • 28 abril, 2022

Se ha creado la tormenta perfecta en lo que respecta al consumo de la carne, pues ha bajado en los últimos meses ante los problemas de inflación.

Los problemas de inflación, los malos salarios que se han comenzado a pagar en trabajos recuperados después de la pandemia en México, así como la falta de mano de obra y sacrificio de vacas en Estados Unidos, “han creado la tormenta perfecta en lo que respecta al consumo de la carne, pues ha bajado en los últimos meses”, señala en entrevista Gerardo Rodríguez, quien está asumiendo como director general para México, Centroamérica y República Dominicana de la U.S. Meat Export Federation.

“Estamos preocupados por las políticas cortoplacistas que se están llevando en la industria sin ver los próximos resultados. El consumo de la proteína en México se está achicando, ya sea carne de res o puerco. El mercado está siendo afectado y tenemos que resolver este tema antes de que sea tarde”.

Para Rodríguez, uno de los primeros objetivos es crear alianzas para impulsar que toda la sociedad mexicana tenga acceso a la carne, pues ante los problemas de inflación y cadenas de logística, el precio se ha incrementado en cerdo y res.

“Déjame contarte el problema que se suma y viene de Estados Unidos: las granjas no tienen mano de obra y hay sequías. Eso ha causado que tengan que sacrificar ganado, pues no tienen ni agua ni alimento para mantenerlo. Lo más problemático es que están sacrificando vacas, y con ello matando la fábrica de carne y leche para el futuro. Viene un fuerte problema para los próximos 36 a 48 meses en ese país.

“Esta coyuntura ha obligado a que Estados Unidos solicite carne a México, quien la ha estado exportando en grandes cantidades. Esto ha sido beneficioso, económicamente hablando, para los productores locales, pero eso ha conllevado a que, ante el contexto actual, los precios se hayan elevado, y ante un aumento de la pobreza y menos salarios en México, menos gente tiene acceso a la proteína”, explica el directivo de la U.S. Meat Export Federation.

Asegura que, aunque hay mayor exportación y una menor importación de EU por cuestiones económicas y de producción que beneficia a los ganaderos mexicanos al vender más caro, lo que dejan en México es poco y un poco más caro a los precios del año pasado.

“El problema es que, ante este escenario que estamos teniendo, la gente en México cada día está comiendo menos carne. Hoy una persona promedio consume 15 kilos de carne de res por año, pero, como se están dando las cosas, la tendencia es que el consumo per cápita baje a menos de eso. Mi pastel interno se me está haciendo más pequeño. Si esto sigue, el consumo puede llegar hasta 10 kilos de carne per cápita en unos meses, y cuando lo problemas de producción en Estados Unidos se normalice, y se tenga que reducir las exportaciones e incrementar importaciones, vamos a regresar a un México con un mercado mucho más pequeño y eso es lo que no queremos”, explica Rodríguez.

Asegura que ya trabajan en resolver esta problemática, en ver cómo pueden mantener el mercado mexicano y no sólo eso, sino que crezca.

La inyección no es opción

Para Rodríguez, lo que muchos vendedores están haciendo para tratar de mantener el costo de la carne es inyectar con agua e ingredientes el producto, lo cual la hace más blanda, le cambia el sabor y la infla para, por ejemplo, de un kilo sacar hasta kilo y medio de pro- ducto congelado.

“Como no hay una regulación en México que obligue al vendedor a decir que cantidad de inyección hay, esto ha permitido que la industria sea altamente flexible, es decir, pues le agrego un 10% de agua o 30, 40 o hasta 60%, lo cual no es bueno".

La inyección es agregar agua con diferentes ingredientes a la proteína cárnica a través de jeringas, para hacerla más suave y vender más.

“Cuando la carne que se come o se sirve en un restaurante es demasiado blanda porque viene muy inyectada y, aunque no es malo, lo cierto es que el sabor es diferente y venden otros productos que son más duros", explica el directivo.

Además, reitera, cambia el sabor real, "y cuando esto termine, que la producción se estabilice, la gente no querrá comprar la verdadera proteína que les beneficie, y esta visión cortoplacista para no perder costos o ventas afectará el consumo en el futuro.

“Muchos vendedores al inyectar el agua congelan la carne y le elevan el peso, venden un kilo real, pero ganan hasta un kilo y medio o más".

¿Qué se hace?

Rodríguez, quien es el primer latino en tomar este cargo en la U.S. Meat Export Federation, asegura que están proponiendo alianzas con organismos mexicanos que representan a la industria procesadora de res, todos los que dan valor agregado en la carne (salchichas, jamones, embutidos, marinados, etc.), a través de un organismo que se llama Asociación Nacional de Establecimientos TIF. que son los que regulan los procesos cárnicos.

“La idea es ver qué productos de valor agregado podemos crear, que otras alternativas de cortes subutilizados podemos ofrecer más baratos al consumidor. Se está trabajando tanto con la industria productora como con el restaurantero. Trabajamos con el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) y con instituciones educativas como con el Tecnológico de Monterrey, para crear diplomados en innovación y emprendimiento, en venta en linea y redes sociales, marketing digital, desarrollo de productos de valor agregado. Tenemos varias opciones educativas para entender a la industria y hacer que crezca el consumo. Queremos salirnos de la arrachera, del rib eye, de los cortes tradicionales. La vaca es muy grande para sólo andar vendiendo arracheras o en el cerdo la pierna".


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Fuente de Información: Dinero en Imagen

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