México pospuso durante años el cumplimiento de sus metas de transición energética y ahora enfrenta una carrera contra el tiempo: deberá elevar de 21% a 38% la participación de energía limpia en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) hacia 2030, un salto de 17 puntos porcentuales en poco más de cuatro años.
El concepto de energía limpia abarca distintas tecnologías y, dentro de la estrategia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), contempla fuentes renovables, así como la generación con ciclos combinados de gas natural, que la empresa considera necesaria para aportar firmeza y confiabilidad al sistema eléctrico.
El punto de partida es el resultado de años de avances interrumpidos. En 2016, el gobierno federal había establecido el compromiso de que 35% de la generación eléctrica proviniera de fuentes limpias en 2024. Esa meta no se alcanzó y, ahora, el país tiene un nuevo objetivo más ambicioso, que es llegar a 38% para 2030.
El Programa de Desarrollo 2026-2030 de la CFE, documento de planeación de la empresa estatal, reconoce la dimensión del desafío y señala que alcanzar el objetivo requerirá una participación relevante de los privados.
“La meta nacional de generación limpia del SEN es alcanzar 38% en 2030, frente al 21% registrado en 2025… Aproximadamente siete de cada 10 MW que se instalarán serán de energías renovables, con un peso importante de proyectos que se desarrollarán, principalmente, en conjunto con el sector privado”, expone el documento.
La estrategia actual busca que una parte importante del crecimiento de la generación eléctrica limpia provenga de fuentes renovables. Las tecnologías consideradas incluyen fotovoltaica, eólica, geotermia, termo solar, hidrógeno verde y cogeneración.
El plan de la CFE contempla incorporar 18,597 mega watts (MW) de nueva capacidad de generación durante el periodo. De ese total, 15,203 MW corresponderán a energías renovables, equivalentes a 82% de toda la capacidad que se prevé añadir.
La empresa encabezada por Emilia Calleja califica esta expansión como un “hito histórico”, tanto por la escala de la incorporación como por el peso que las renovables tendrán dentro de su portafolio. Pero también implica una necesidad considerable de inversión, infraestructura y coordinación entre el Estado y las empresas privadas.
La propia CFE reconoce que el cumplimiento de la meta nacional dependerá en buena medida de esta colaboración.
Luz Elena González, titular de la Secretaría de Energía, aseguró que la administración busca “adelantar” la transición energética para aprovechar los recursos naturales disponibles en México.
“Debemos aprovechar los puntos que nuestro país tiene, el sol, el aire, y eso reforzará nuestra soberanía energética. Por eso estamos generando las oportunidades para la participación privada y mixta, bajo las reglas del nuevo modelo energético”, dijo durante su participación en el foro Infraestructura Energética como Detonador de Crecimiento, organizado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). La funcionaria reconoció la magnitud del objetivo.
“El objetivo de renovables para 2030 es un reto gigantesco, porque es cambiar prácticamente la matriz energética en el sector eléctrico de nuestro país, y requiere que en conjunto se vayan tomando decisiones”.
Durante su participación en el foro, González informó que ya fueron adjudicados 55 proyectos renovables.
De ellos, 17 corresponden exclusivamente a privados y 38 se desarrollarán bajo un esquema mixto con la CFE. En conjunto, estos proyectos aportarán más de 8,000 MW. Además, dijo que se tienen otros mega watts en proceso de licitación, los cuales serán adjudicados en uno o máximo dos meses.
José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, destacó que las condiciones para la inversión han comenzado a cambiar. “Se están dando las condiciones para los proyectos de inversión. Encontramos en el primer trimestre de este año muchos proyectos de inversión que estaban atorados, algunos por trámites burocráticos, y afortunadamente hubo esta respuesta para facilitar la inversión”, comentó.
México llega así a una nueva etapa de su transición energética con una meta que vuelve a elevarse, después de no haber alcanzado el objetivo establecido para 2024. El país tendrá que pasar de 21% de generación limpia en 2025 a 38% en 2030, mientras desarrolla 18,597 MW de nueva capacidad, incorpora 15,203 MW renovables y abre espacio nuevamente a la inversión privada.
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Fuente de Información: EXPANSIÓN