La nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos supone un reto de infraestructura y gradualidad para el gobierno y el sistema financiero; además de que tiene la misión de lograr convencer a un usuario escéptico.
El Senado aprobó el martes el dictamen, enviado al Ejecutivo federal para sus efectos constitucionales, en donde se reconoce a los códigos QR y las transferencias vía SPEI como el sustituto del efectivo.
La medida se aplicará a “sectores estratégicos o actividades relevantes” que determine la Secretaría de Hacienda, lo que ha detonado la preocupación de expertos consultados por Forbes México.
Álvaro Vértiz, socio de DGA Group, dijo en entrevista que el gobierno debe tener la infraestructura lista para que todas las transacciones sean digitales, y debe evaluar qué tan preparada está la población para abandonar el efectivo.
“Será vital que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público haga un análisis a profundidad e implementarlo de manera gradual”, coincidió Carlos Valderrama, fundador de la firma Legal Paradox. “No puedes de la noche a la mañana desaparecer el efectivo y solo usar medios de pago digitales porque no hay la infraestructura suficiente para hacerlo”.
El experto añadió que mientras que ciudades grandes como CDMX, Monterrey o Guadalajara podrían adaptarse al uso de pagos digitales, estados como Chiapas, Campeche o Tabasco sufrirían si no se implementa una transición gradual y con los incentivos correctos.
El primer intento de digitalizar los pagos ocurrió en mayo, cuando el gobierno, el sector financiero y los gasolineros acordaron que no se cobraría la cuota de intercambio a quienes paguen con tarjetas de crédito o débito. La medida buscaba en primer lugar aliviar a los gasolineros con los costos operativos, ya que fue por entonces cuando estalló la guerra en Medio Oriente y los precios de combustibles se elevaron.
En segundo lugar, buscaba trazar la ruta del dinero y evitar el huachicol. En agosto, la Asociación de Bancos de México (ABM) aseguró que en las gasolineras había un espacio importante para digitalizar y fomentar la digitalización del país. Aunque la industria dijo que los pagos digitales en gasolineras era un programa que duraría hasta octubre, se prevé que se extienda por más tiempo.
El año pasado, se hicieron 809.8 millones de pagos con tarjetas de crédito y débito, de acuerdo con Banxico. El siguiente sector en el que se busca implementar el uso de pagos digitales es en casetas, donde se registraron 81.9 millones de pagos en 2025.
Pero lo que ha demostrado esta primera prueba es que hacen falta medidas que demuestren la efectividad. Valderrama señaló que la ley no contempla sanciones para quienes incumplan con esta medida. “Tampoco hay mediciones en materia de supervisión; qué va a hacer la autoridad si no se cumple, la regulación queda coja”.
Para Vértiz es importante que estas dudas se resuelvan en la regulación secundaria. “Una obligación sin consecuencia es una regla imperfecta”, consideró.
Sobre la gradualidad, el experto destacó que México puede importar modelos como el de Japón o Filipinas, donde poco a poco se fueron migrando a modelos de pago digitales, pero incentivando a los desarrolladores de tecnología.
La ley señala que si los medios digitales no funcionan ya sea por un problema de conexión o de fallas en los sistemas, se permitirá que los pagos se hagan en efectivo o cheques.
Sobre la negativa de los mexicanos a dejar de usar el efectivo, los expertos consideran que se tiene que trabajar en educación financiera y en generar confianza dentro del sector financiero.
Vértiz dijo que las personas deben entender que manejar efectivo es ineficiente, inseguro y sin aporte a la calificación crediticia.
Mientras que Valderrama apuntó que las personas tienen miedo a ser fiscalizados y a que el SAT les cobre impuestos. Este rechazo se ve alimentado por una desconfianza histórica hacia las instituciones y la percepción de corrupción o desvío de recursos públicos, lo que dificulta que la gente confíe en el sistema formal si no ve que sus impuestos se traducen en servicios públicos funcionales.
La Ley de Economía Digital reconoce la tecnología NFC como un factor clave para la aceptación de pagos digitales y admite a la CURP biométrica como una manera válida de identificación de las personas.
Además, contempla la posibilidad de abrir cuentas con límites de depósito más amplios por hasta 15,000 UDIS (cerca de 130,000 pesos) sin fiscalización; esta última cuenta se creó con el fin de que las pequeñas y medianas empresas puedan aceptar pagos al mismo tiempo que permiten su operación.
Abrir una cuenta de este tipo solo requerirá el INE y una prueba facial de vida, de acuerdo con los bancos, que están desarrollando el producto y pronto estará en el mercado.
En México el medio de pago por excelencia es el efectivo. De acuerdo con un estudio hecho por el Banco de México, el 98% de las personas acostumbra a usar efectivo en sus gastos diarios, como es en la compra de alimentos, bebida, tabaco y transporte. Las personas consideran que este método de pago es la forma más práctica para pagar.
Dentro de la categoría de pagos digitales entran los pagos con tarjeta de crédito y débito.
Para obtener una tarjeta de débito, las personas deben ser mayores de 18 años y solicitarla a un banco, una Sofipo, una Caja de Ahorro Popular o una fintech. Las personas acceden a este instrumento debido a que es donde normalmente reciben el pago de su nómina.
En 2025, en México se hicieron 8,623.8 millones de pagos con tarjeta de débito, de acuerdo con cifras de Banxico, esto es un 20.7% más que en 2024. Las cifras muestran que, hasta el primer trimestre de este año, había 210.1 millones de tarjetas de este tipo.
Para el caso de tarjetas de crédito, Banxico contabiliza 48.9 millones de tarjetas vigentes al cierre del primer trimestre del año. En 2025, se registraron 3,492.6 millones de pagos de esta manera.
Las tarjetas de crédito han sido una manera de bancarizar a las personas en el país, ya que las fintech están democratizando estos productos permitiendo que las personas inicien un historial de crédito.
Actualmente, pagar con tarjetas cuesta a los comercios un porcentaje por el uso de infraestructura y se espera que en los siguientes meses se baje esta comisión a una tasa más baja que incentive a los pequeños comercios a aceptar esta forma de pago.
El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) es una infraestructura por la que pasan las transferencias entre bancos con el que no se paga ningún tipo de comisión.
Bajo esta infraestructura corren dos nuevos medios de pagos que son CoDi y DiMo. CoDi busca que las personas usen un código QR para hacer y recibir pagos; aunque este método de pago se lanzó en septiembre de 2019, la adopción es moderada.
DiMo es una forma en la que se pueden hacer transferencias, pero en lugar de usar los 18 dígitos de la cuenta CLABE, se ingresa el número de celular de la persona a la que se va a hacer la transferencia. Para ello, la persona debe vincular su cuenta de banco a su número de celular; una vez que se va a hacer la transferencia, se busca el número de contacto de la persona y se hace el envío sin costo por comisión.
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Fuente de Información: Forbes