La refinación de petróleo se convirtió en una de las principales fuentes de presión financiera para Pemex. Mientras compañías como Saudi Aramco y ExxonMobil han logrado capturar márgenes positivos en sus operaciones gracias a una estrategia enfocada en rentabilidad, la petrolera mexicana mantiene números rojos en sus refinerías, afectada por la calidad del crudo que procesa, la configuración de sus plantas y la elevada producción de combustóleo.
El indicador que refleja esta diferencia es el crack spread, una referencia utilizada en la industria para medir el margen bruto potencial de una refinería, es decir, la diferencia entre el valor de los productos petrolíferos obtenidos y el costo del crudo utilizado como materia prima.
Carlos Sánchez Lugo, experto en refinación, explicó que la lógica de la industria debe partir de maximizar la rentabilidad de cada barril procesado.
“Dentro de los mercados de refinación, la filosofía debe ser: producir a la mayor rentabilidad posible porque la refinación es un negocio”, señaló.
La referencia que utiliza México para medir su desempeño es el crack spread de la costa norteamericana del Golfo de México, donde este margen suele ubicarse en alrededor de 15 dólares por barril. Sin embargo, mientras las grandes petroleras internacionales han aprovechado estos ciclos favorables, Pemex no ha logrado convertirlos en ganancias.
Los datos muestran la brecha entre la operación de Pemex y la de sus principales competidores internacionales. En 2024, el margen promedio de refinación medido por el crack spread fue de 16.12 dólares por barril.
En ese mismo año, Saudi Aramco alcanzó un margen de 23.47 dólares por barril, mientras que ExxonMobil llegó a 21.46 dólares por barril. En contraste, Pemex registró un margen negativo de -66.22 dólares por barril, una diferencia que evidencia la falta de rentabilidad estructural de sus refinerías.
“Aramco y ExxonMobil lograron capturar todo el valor posible en esa temporada (2022), mientras que Pemex, ni siquiera en el mejor año de refinación, pudo tener márgenes positivos, entonces este índice de crack spread es muy importante”, explicó Sánchez Lugo.
El especialista recordó que en 2022 el crack spread alcanzó niveles extraordinarios de hasta 25 dólares por barril, impulsado por un desequilibrio entre una menor oferta de petrolíferos y una demanda creciente tras la recuperación económica global. Ese entorno generó una oportunidad histórica para las refinerías eficientes, pero Pemex no logró beneficiarse pese a contar con infraestructura propia.
Para 2025, el indicador regresó a niveles más moderados, con un crack spread promedio de 14 dólares por barril. Aun así, las diferencias permanecieron: Aramco registró un margen de 19.83 dólares por barril y ExxonMobil de 20.46 dólares, mientras que Pemex cerró con un resultado negativo de -3.9 dólares por barril, aunque menor al registrado un año antes.
La baja rentabilidad de la refinación mexicana responde principalmente a dos factores: los ingresos por venta de combustibles y los costos asociados a la operación.
En el costo de ventas influyen elementos como el precio del crudo utilizado como materia prima, el consumo de energía de las plantas y los gastos laborales. Del lado de los ingresos están los combustibles obtenidos, pero también productos de menor valor como el combustóleo.
“Lo que se observa en el comportamiento de las refinerías mexicanas es que el costo de ventas siempre es superior al volumen de las ventas”, explicó Sánchez Lugo.
Uno de los principales problemas es la dieta de crudo que reciben las refinerías nacionales. La mayor parte del petróleo producido por México es pesado, mientras que varios de los complejos instalados en el país no están diseñados para procesar eficientemente este tipo de materia prima.
A esto se suma la alta generación de combustóleo, un subproducto con menor demanda y valor comercial frente a otros petrolíferos como gasolina, diésel o turbosina.
“El sistema nacional de refinación llega a reportar hasta un 30% de combustóleo del total de su producción de petrolíferos, el cual es un subproducto de bajo valor que ya casi no se consume”, indicó el especialista.
“Lo seguimos produciendo y hace que no tengamos las ventas necesarias para superar el costo de ventas”, añadió.
De acuerdo con cifras de Pemex, en mayo la elaboración de petrolíferos en México alcanzó 967,604 barriles diarios. De ese volumen, 128,712 barriles diarios correspondieron a combustóleo, equivalente a 13.3% de la producción total.
Sánchez Lugo explicó que una refinería no necesariamente debe operar al máximo de su capacidad cuando las condiciones del mercado son desfavorables, ya que aumentar la producción puede profundizar las pérdidas.
“Cuando el crack spread es muy alto, la utilización de una refinería eficiente puede bajar hasta un 50%; pero cuando el mercado es muy desfavorable y vemos un crack spread de hasta 5 dólares, la utilización debe subir hasta el 90% para lograr algo de rentabilidad en la refinería”, afirmó.
El punto clave, agregó, es que las plantas deben operar por encima de su punto de equilibrio para generar valor.
“Siempre que una refinería opera debajo del punto de equilibrio está operando con pérdidas, y es lo que le pasa a la mayoría de las refinerías en México”, concluyó.
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Fuente de Información: EXPANSIÓN